| Código ético
LUBASA, como socio de la Asociación Española de Profesionales
de Compras Contratación y Aprovisionamiento, (AERCE), defiende
el código Etico de Compras de dicha asociación que
se funda en los siguientes Preceptos:
Los miembros no deben utilizar su autoridad o cargo para obtener
provecho personal y deben intentar mantener e incrementar el nivel
profesional de Compras y Aprovisionamientos y de la Federación,
por medio de:
a) Manteniendo un intachable nivel de integridad en todas sus relaciones
comerciales, tanto dentro como fuera de las organizaciones en las
que están empleados.
b) Promoviendo los más altos niveles de competencia profesional
entre aquellos que son responsables de esta función.
c) Optimizando el uso de recursos, de los que son responsables, con
el fin de proporcionar el beneficio máximo para sus empresas.
d) Aceptando la letra y espíritu de:
(I) las leyes de los países en que trabajen;
(II) los Principios y Normas de la Práctica de Compras de
la Federación y cualquier otra guía de práctica
profesional que ésta pueda publicar;
e) Rechazando y denunciando cualquier práctica empresarial
impropia de estos preceptos.
Al aplicar los preceptos del Código Ético de Compras,
los miembros de la Federación deben seguir las Directrices
que a continuación se exponen:
Declaración de interés. Cualquier interés personal
que pueda infringir -o se preste a ser razonablemente juzgada por
otros como dudoso de imparcialidad- en cualquier aspecto importante
de sus obligaciones, debe ser declarado a la Empresa.
Confidencia y precisión de la información. La confidencia
de la información recibida durante el ejercicio del deber
profesional, debe ser respetada y no debe utilizarse para beneficio
propio; a su vez, la información dada ha de ser justa y no
proyectada con intención de engaño.
Competencia. Al considerar las ventajas de una relación continuada
con el proveedor, cualquier acuerdo que, a largo plazo, impida una
gestión competitiva debe ser evitado.
Obsequios. Para preservar la imagen e integridad de los miembros
y de las empresas, la práctica de los "obsequios de negocios" debe
disuadirse. Los regalos que excedan de un pequeño e intrínseco
valor simbólico no deben aceptarse.
Hospitalidad. La hospitalidad moderada es una cortesía aceptada
dentro de una buena relación comercial. Sin embargo, los agasajados
no deben permitirse llegar a una posición donde se sientan
-o puedan ser interpretados por otros- como de haber sido influenciados
a tomar decisiones como consecuencia de haber aceptado dicha hospitalidad.
La frecuencia y escala de la hospitalidad aceptada no debiera ser
significativamente mayor que aquella que el receptor sería
capaz de proporcionar a cambio. Cuando existan dudas de lo qué es
aceptable, la oferta debiera ser declinada, o tratada antes con el
propio superior jerárquico. |